Compresión y con Presión

La infraestructura energética de un país no se mide solo por la riqueza de su subsuelo, sino por su capacidad de movilizar esa riqueza hacia los centros de consumo. En Argentina,…
La infraestructura energética de un país no se mide solo por la riqueza de su subsuelo, sino por su capacidad de movilizar esa riqueza hacia los centros de consumo. En Argentina, la brecha entre tener gas en Vaca Muerta y tener gas en las hornallas de Buenos Aires o las industrias de Córdoba se resume en una variable técnica crítica, la capacidad de compresión.
Recordemos que el baricentro de consumo del país se localiza en el Corredor Panamericano ubicado entre Buenos Aires y Rosario, donde se concentran grandes industrias y Centrales Termoelétricas muchas de ellas Ciclos Combinado.
El invierno de 2025 dejó una lección costosa pero reveladora sobre la fragilidad del sistema cuando la infraestructura de transporte no acompaña al crecimiento de la producción.
La Compresión: El "Turbo" del Sistema de Transporte
Un gasoducto sin plantas compresoras es, en términos sencillos, una tubería con poca presión. Mientras que el diámetro del ducto define su capacidad máxima teórica, son las Plantas Compresoras (PC) las que permiten duplicar o triplicar ese flujo del gas al elevar la presión del fluido, compensando las pérdidas por fricción a lo largo de cientos de kilómetros sin la necesidad de instalar un ducto paralelo o “loop”.

El Impacto de la falta de compresión y la Foto del 2025
Durante el año pasado, el sistema de transporte argentino experimentó momentos de tensión en el suministro. A pesar de contar con el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner redenominado Perito Francisco Pascasio Moreno, las demoras en la puesta a punto operativa de las plantas de Tratayén y Salliqueló limitaron la capacidad de transporte.
Sin estas plantas operando a plena potencia, el sistema se vio forzado a operar a "presión de pozo", transportando solo 11-12 MMm3/d cuando el diseño con compresión total permite alcanzar los 22 MMm3/d (y hasta 35-40 MMm3/d en etapas subsiguientes). Las Fallas Operativas en el Eje Centro-Oeste donde se reportaron indisponibilidades técnicas en plantas clave, impidió que el gas de Vaca Muerta compensara la falta de GNL en el Gran Buenos Aires, ya que el "caño no tenía la fuerza suficiente” para empujar el fluido hacia el baricentro de consumo.
Asimismo, los problemas de la Reversión del Gasoducto Norte (para que el gas fluya de Sur a Norte y no depender del gas de Bolivia) sufrió demoras en las plantas compresoras importantes, por lo que el sistema no pudo enviar el gas excedente del sur hacia las provincias del NOA (Tucumán, Salta, Jujuy) lo que generó un “cuello de botella” dejando a la región en estado crítico.
Estas restricciones técnicas, sumada a una planificación ajustada en la compra de barcos de Gas Natural Licuado (GNL), significó realizar compras de emergencia con precios de spot elevados, afectando las reservas del Banco Central.
Comprender en magnitud que una falla puntual en una PC existente durante un pico de frío puede significar, literalmente, el corte de suministro a estaciones de GNC e industrias para priorizar el consumo residencial.
Cuando fallan las plantas compresoras, el line-pack (la reserva de gas que se mantiene dentro de los tubos por presión) cae a niveles de alarma. En 2025, esto obligó al despacho nacional a ordenar cortes de emergencia en cuestión de horas, ya que, si la presión bajaba de cierto nivel, se corría el riesgo de que el sistema "se desinflara" y luego tome semanas volver a presurizarse y estar operativo.
Impacto en la Industria y el GNC
Como mencionamos anteriormente para evitar cortes en hogares, hospitales y escuelas (el "consumo prioritario"), el Comité de Emergencia tuvo que aplicar restricciones severas:
Cortes a la Industria: Cientos de fábricas en el cordón industrial de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe sufrieron cortes totales de suministro, frenando la producción durante las semanas más frías.
Suspensión del GNC: Se ordenó el cierre de estaciones de servicio de GNC en varias provincias para preservar la presión en los gasoductos troncales.
Quema de Combustibles Líquidos: Cammesa (la administradora del mercado eléctrico) tuvo que autorizar la quema masiva de combustibles sustitutivos como el gasoil y fuel oil en las centrales térmicas para compensar la falta de gas, lo cual implicó un mayor costo económico y contaminación ambiental.
Vaca Muerta y el Desafío de la Escala
Vaca Muerta ya no es una promesa; es una realidad productiva que ha llevado a la Cuenca Neuquina a récords históricos de más de 100 MMm3/d. Sin embargo, la producción se choca con un "cuello de botella" físico.
La estabilización de las plantas compresoras en 2024 y su consolidación en 2025 han sido hitos clave. Por ejemplo, la PC Tratayén inyecta potencia mediante turbocompresores de 15.000 HP, permitiendo que el gas de Vaca Muerta fluya con la fuerza necesaria para abastecer el AMBA y el Litoral.
Se estima que la plena operatividad de las plantas compresoras del tramo I del GPM Ex GPNK genera un ahorro de divisas superior a los USD 350 millones anuales, al sustituir importaciones de GNL y combustibles líquidos para generación eléctrica.
El Factor Medio Oriente
El contexto internacional de 2026 está marcado por la inestabilidad. El conflicto entre EE.UU. e Irán y las tensiones en el Estrecho de Ormuz han disparado el precio del Brent por encima de los 100 USD/barril y han llevado por consecuencia el GNL a niveles de volatilidad extrema.
Para Argentina, este escenario es una "espada de doble filo" que hoy se inclina hacia la oportunidad en tres apartados principales:
Seguridad Interna: Cuanta más compresión haya, menos se dependerá de los precios internacionales del GNL para el invierno.
Exportación de GNL: El alto precio internacional acelera la viabilidad de los proyectos de licuefacción. Argentina ante esto, podría posicionarse como un proveedor confiable y "fuera de zonas de conflicto".
Balanza Comercial: El sector energético ya es un motor neto de divisas. En 2025, la balanza energética cerró con un superávit cercano a los USD 7.800 millones, una cifra impensada hace apenas cinco años.
Hacia una Infraestructura Resiliente
La lección de 2025 es clara, la soberanía energética no se logra solo perforando pozos, sino construyendo y manteniendo plantas compresoras. El desarrollo de la Reversión del Gasoducto Norte y la ampliación de la capacidad de transporte mediante nuevas inversiones de Transportistas son los pilares que permitirán a la Argentina dejar de ser un importador estacional para convertirse en el Hub Energético del Cono Sur.
Sin ingeniería de compresión, el recurso no alcanza escala estratégica.
